Históricamente, Lucifer ha sido señalado como el
responsable de todo el mal que acecha a la humanidad. Se le ha llamado
"Padre de las mentiras", "tentador", "Príncipe de este
mundo" e inclusive "El enemigo". A pesar de que sus detractores
han sido muy cuidadosos al borrar todo indicio de su origen y motivaciones,
dejando a nuestro alcance solamente lo que a ellos conviene, sus poco creíbles
explicaciones no satisfacen al pretender responder una pregunta ¿Quién era
Lucifer? Según los cristianos ortodoxos, Luzbel (como presuntamente se le
conocía) fue un arcángel que se rebelo y enfrento a Dios, cayó del cielo
(convirtiéndose, según ellos, en "Lucifer", o "Luz
infernal") y se encarno en una serpiente, tentando a Eva y dando origen a
la muerte y al dolor. Lucifer se volvió Satanás, rey del Infierno, cuyo odio
hacia la humanidad lo conduce a querer arrastrarnos con él.
Sin embargo, en la antigüedad, muchas diosas
recibían el título de "Lucifera" (la portadora de luz),
personificación del Lucero del Alba: La diosa Venus. "El" había sido
en realidad "Ella", diosa del amor y la belleza.
Para la tradición judeocristiana, la mujer
siempre ha representado un problema, y se le debía impedir a toda costa que
pensara o actuara si no era bajo órdenes masculinas, por lo que inicio un
proceso de "satanización" de todo símbolo que proporcionara a la
mujer algún indicio de la grandeza de la que alguna vez gozo gracias al
paganismo: El 666, número mágico de Afrodita o Ishtar, se convirtió en el
numero de la bestia. La serpiente, sinónimo de sabiduría en el antiguo Egipto y
símbolo asociado a lo femenino, se convierte en "tentadora" (como si
hubiera sido algo malo incitar la curiosidad de Eva por el conocimiento). Los
cuernos, otra característica de sabiduría femenina por representar la forma
creciente del planeta Venus en el cielo, son relacionados con Satán (quien a su
vez es investido de características propias de Dionisios o Pan, dios de la
naturaleza). Al pentaculo, símbolo también de Venus, es asociado con el macho
cabrío, e inclusive se trata de ajustar su forma a la cara de este
animal. María Magdalena, sacerdotisa de un culto femenino y presuntamente
mujer de Jesús, es llamada prostituta.
Para las religiones dominadas por lo masculino,
la sexualidad es maligna, pues es lo único capaz de romper con el yugo de todas
las mentiras que crearon a base de miedo y fanatismo para tener el control.
Ante este panorama se crea la llamada "Santa" inquisición, cuyo
verdadero objetivo fue erradicar y someter la voluntad femenina, denigrando a
cualquier mujer independiente, inteligente o hermosa con el título de
"bruja", valiéndose además de múltiples métodos de tortura, con el
único fin de someter y atemorizar.
Pero a pesar de los misóginos y brutales
esfuerzos del cristianismo y judaísmo patriarcal, hoy día sobreviven varias
pruebas o "señales" de la Sagrada Feminidad manifestándose: El
espíritu santo se representa como una paloma, símbolo característico de
Afrodita. A los pies de la virgen de Medjugorje yace enroscada una serpiente
con una manzana en la boca. La virgen de Guadalupe pose un manto de estrellas,
el brillo del Lucero a su espalda, y la Luna cornuda a sus pies. En la letanía
del Rosario, se le llama a María "Estrella de la mañana". Además de
estas pruebas, autores como Michelle Baigent, Richard Leigh, Henry Lincoln,
Barbara Walker, Lynn Picknett y Clive Prince dedican libros enteros a este
tema, sirviendo de inspiración a Dan Brown para escribir su best seller
"El código Da Vinci", el cual sería solo un pequeño fragmento de una
conspiración aun mayor.
En la actualidad, a pesar de que la mayoría de la
gente desconoce estos hechos (y una minoría significativa insiste en ignorarlos
y ocultarlos), es evidente que la mujer comienza a retomar el lugar que por
mucho tiempo se le negó, pero que por derecho le corresponde, y todo hombre que
se niega a aceptarlo se ve, con justa razón, desplazado. La era del macho se
acabo, las mujeres ya no necesitan de un hombre que les diga paso a paso como
conducir su vida, el hombre dejo de ser necesario para sostener un hogar, y con
los avances de la ciencia, pronto dejara de ser indispensable hasta para la
procreación. Cada vez más mujeres dejan la escoba y el delantal para tomar las
riendas de su vida y tener no solo mayor presencia, si no un papel protagónico
en política, ciencia, literatura y arte.
A pesar de todo esto, quiero pensar que no
estamos ante un futuro matriarcado. Está visto que una dictadura, así sea
masculina o femenina, no es lo ideal para el progreso evolutivo del hombre.
Pienso que el resurgimiento de la feminidad y la muerte del machismo son
factores decisivos para el tan anhelado equilibrio no solo entre hombres y
mujeres, si no entre razas, clases sociales y del hombre mismo con la
naturaleza.

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