sábado, 21 de septiembre de 2013

Como se prepara un actor


La clave para la seguridad es el dominio; de un tema, de una situación, de uno mismo, pero en este caso, de un texto. Conocer bien la obra que habrá de representarse, y después memorizarla, es la base de un buen desempeño escénico. ¿Por donde empezar? Obviamente, leyendo.
 
Busca un lugar tranquilo, con el menor ruido posible, pero sobretodo sin distracciones. Hazte a la idea de que estarás, como mínimo, un par de horas leyendo y analizando el texto. No puedes dejar la lectura a medias y reanudarlas mas tarde pues, además de perder el ritmo, lo cual es fatal para el entendimiento y la memoria, es una falta de respeto. El teatro es un arte, y como todas las artes, es una mujer celosa que exige todo tu tiempo y demanda toda tu atención. Y créeme, a esta chica no quieres hacerla enojar.
 
Una vez que diste un par de lecturas, explorando el terreno en el que habrás de pararte, es hora de comenzar a trabajar el texto. Yo sugeriría empezar por enumerar los diálogos, es decir, cada que habla un personaje distinto (en el caso de un monologo, después de cada acotación y por cada párrafo). Las acotaciones, que son indicaciones que hace el dramaturgo para marcar acciones, objetos, tiempo y espacio, no se enumeran. El objetivo de enumerar los textos es el mismo que el de enumerar las hojas de un libro, es decir, para facilitar una búsqueda.
 
Después, yo ubicaría los "plot points", que son los puntos clave de una obra, ya sea teatral, cinematográfica o literaria, que van subiendo la tensión hasta llevarnos al clímax. ¿Has visto "El club de la pelea"? En esta película es muy fácil ubicar los plot points; por ejemplo, la primer pelea entre Brad Pitt y Edward Norton, o la primera vez que Helena Bonham Carter y Pitt cogen. Estas dos escenas, entre muchas otras, son pequeñas detonaciones que nos van llevando a la GRAN explosión (que es la confrontación final entre Pitt y Norton, antes del sorpresivo, pero lógico, desenlace).
 
Los plot points son importantes por que nos responden preguntas como ¿Quiénes somos? ¿De donde venimos? ¿A donde vamos? ¿Qué queremos? ¿Quién se nos opone? las cuales, a su vez, nos ayudan a entender la psicología de la obra y los personajes.
 
También es sumamente importante tener, desde un principio, una imagen mental clara del personaje, ya sea por que el dramaturgo lo especifico, el director te explico las características físicas, o por que te dieron la libertad de crearlo o sugerir. ¿Cómo se viste? ¿Cómo se peina? ¿Cómo camina? ¿Cómo huele?
 
Un personaje, así como cualquier persona, esta compuesto por múltiples capas que ocultan o revelan distintas fases de su personalidad. Para crear estas capas, ya que la creación de un personaje depende única y exclusivamente del actor (no del dramaturgo ni del director), a mi me gusta usar un ejercicio llamado "Ventanas": Con una pluma divides una hoja en cuatro partes, y a forma de titulo o encabezado, anotas en cada uno de los cuadros "lo evidente", "la imagen", "lo oculto", y "lo desconocido", respectivamente. La idea es hacer dos juegos de ventanas, una para ti y otra para tu personaje, ya que este se construye en base a las diferencias contigo.
 
En el cuadro de "lo evidente" vas a anotar rasgos y características físicas distintivas, como si estuvieras describiendo a alguien extraviado: Altura, complexión, tez, cabello, como iba vestido, señas particulares, etc. Después de unas minuciosa descripción, vas al siguiente cuadro.
 
Yo, al construir el cuadro de "la imagen", acostumbro preguntar a mis conocidos ¿Qué pensaste de mi la primera vez que me viste? ¿Qué impresión te di? Esto, además de interesante y didáctico, es mas útil, ya que la perspectiva de cada quien varia acorde a su entorno, al contexto, y a otros factores, de modo que me he topado con personas cuya primera impresión de mi fue "agresivo", mientras que otras me han visto amable. Así, si la mayoría de las personas coinciden en verte como alguien "intelectual", pero tu personaje requiere estupidez, te pones a trabajar acentuando esas diferencias.
 
El siguiente cuadro, "lo oculto", tiene mucho que ver con la psicología del personaje, así como sus verdaderas motivaciones. En el se anotan fobias, filias, prejuicios, trastornos de personalidad, etc. cosas que nuestro personaje, o nosotros mismos, no le contaríamos a cualquiera (no necesariamente secretos), lo cual requiere un profundo análisis de la psique.
 
Por ultimo viene "lo desconocido". Este cuadro, básicamente, es para darle mayor vida al personaje, y lo entenderemos mejor al construir nuestro poco cuadro. En el se anotan sueños, visiones, alucinaciones, fantasías, imágenes que, sabiendo o no por que, nos han impresionado profundamente (también se valen imágenes de películas, fotografías, obras de teatro, o de algo que nos saco de nuestra cotidianeidad).
 
Después de las "ventanas", yo acostumbro, para tener al personaje presente todo el tiempo, crearle una especie de "álbum", para lo cual tomo una libreta de forma francesa, pasta gruesa, y la forro de alguna textura que me haga pensar en el personaje (por ejemplo, a mi el terciopelo negro me remite a la comodidad del útero o la muerte, mientras que el papel lija, rojo ladrillo, a incomodidad y violencia). Luego, pego en ella recortes, impresiones, dibujos, telas, flores, poemas, cualquier cosa que yo considere tiene que ver con el personaje. Si es necesario, he procurado que tengan algún aroma.

A todo este tipo de objetos, que mediante los sentidos buscan representar a nuestro personaje, se le conoce como "referentes". Otro tipo de referentes que usamos, y que son indispensables en la escena, son los emocionales. "Representar" quiere decir, como su nombre lo indica, "traer al presente", y en eso, precisamente, consiste el trabajo del actor; pero no solo se trata de traer al presente a un personaje, sino una idea o un sentimiento, y es ahí donde entran los referentes.

¿De donde traer a la escena un beso apasionado, una mirada de desdén, una risa burlona, una voz que profiere odio? De nuestros propios recuerdos. Cada experiencia, cada sentimiento se convierte en un referente útil para la escena. Pero ¿Qué pasa si, por ejemplo, en escena tenemos que matar de forma violenta a alguien, pero en realidad nunca lo hemos hecho? Existen otros dos referentes que ocupo:  El cine y la sustitución. ¿Vas a actuar una escena "gay"? Ve "La mala educación", de Almodóvar. ¿Necesitas interpretar a un cholo? "Sangre por sangre" es tu mejor opción. Obviamente, mientras mas referentes tengas para construir al personaje, mas credibilidad le darás.

Respecto a la sustitución, compartiré aquí una anécdota que Rafael Covarrubias me platico: Durante el montaje de una x obra de teatro, una actriz tenia que actuar los gemidos propios del acto sexual, pero no podía; en vez de eso, profería un grotesco gemido o tímidos ronquidos. El director, sorprendido por el pésimo trabajo de la actriz, que en otras ocasiones había hecho un buen trabajo, decidió hablar con ella. La chica le confeso al director que era virgen, y este le pregunto cual era su postre favorito. "El helado de limón", le dijo ella, y el director mando a comprarle un litro. La chica lo comió frente a todos. El director le dijo "saboréalo" y la chica, al hacerlo, comenzó a magnificar la sensación y el sonido, logrando el efecto deseado por el director.

Volviendo al trabajo del texto, sigue la primera lectura en grupo (salvo en el caso de un monologo, por supuesto). La primer lectura, incluso la segunda y tercera, deben de hacerse en tono neutral, es decir, sin poner intención en la voz. Al haber hecho un estudio previo del texto ya tienes un conocimiento superficial del personaje, pero aun falta darle vida, y el darle voz es el principio para hacerlo. Al leer neutral vas notando como el personaje, y la obra misma, te van pidiendo cada vez mas, pero evitando exageraciones.

Yo, en lo personal, tengo que repasar una y otra vez el texto para memorizarlo, pero a veces suele pasar que olvido mis líneas. ¿Qué hacer para no quedarme congelado, presa del pánico escénico? Yo improviso. Para mi, improvisar no es algo tan espontaneo como pareciera, requiere muchos aspectos a considerar, que a continuación explicare: En primera, dominio del cuerpo. A menudo acostumbro  dedicarle unos minutos de atención al día a alguna parte especifica del cuerpo. ¿Esta recta mi espalda? ¿Me duelen los pies? ¿Tengo limpias las uñas? ¿Están cómodos mis genitales? ¿Qué sensación me producen los pliegues que están entre dedo y dedo? Con todo esto pretendo tener plena conciencia de mi ser físico, para saber en que momento debo de poner mayor o menor tensión en algún sitio especifico.

En su teoría del "Bios escénico", Patricia Cardona sostiene que en el comportamiento animal podemos encontrar la sabiduría necesaria para desarrollar exitosamente la corporalidad del actor.  ¿Alguna vez han observado con atención a un gato? Aun cuando están en reposo, su cuerpo permanece con cierta tensión, y es esa misma tensión, repartida por todo el cuerpo, la que les permite caer desde grandes alturas sin lastimarse y sin perder el estilo. Los gatos nunca se estresan, y de la misma forma, el actor debe de estar, en escena, siempre alerta y en tensión, pero a la vez relajado.

Este dominio y conocimiento del cuerpo se refleja en el dominio y conocimiento del trazo escénico, que es una especie de mapeo o guía de los movimientos o acciones a realizar en escena. Suele pasar que, por reflejo, el actor sabe lo que debe de decir tan solo por el hecho de caminar dos pasos o detenerse en determinado lugar, y viceversa.

En cuanto al texto, existe algo que llamamos "tren de pensamiento", que consiste básicamente en dividir la escena o guion en ideas principales, memorizarlas, y de esta forma, si se olvida el dialogo, tenemos en claro que idea o momento sigue, y por lo tanto que acciones o palabras debemos realizar para darle el estimulo correcto o darle pie a nuestro compañero de escena, o a nosotros mismos, para continuar (obviamente, respaldado por días y horas de arduo ensayo en equipo).

Ahora que tenemos claro como piensa, luce, y actúa nuestro personaje, es necesario darle vida mediante la voz. Sucede que a veces nos eligen para cierto personaje dadas nuestras condiciones físicas, es decir, al parecido que tenemos con lo que imagino el dramaturgo o director. Cuando esto sucede, las modificaciones que tenemos que hacer en nuestra persona son mínimas. Es un poco cuando ocurría con la "Comedia del arte", donde cada actor, literalmente, nace para desempeñar un papel especifico.

Pero si el personaje en cuestión no se parece en lo mas mínimo a nosotros, el trabajo es doble, pues no basta con encontrar el volumen o tono adecuado, sino crear un nuevo estilo. Para ejemplificar esto que digo, y dejar claro el trabajo tan complejo que requieren la voz y la gesticulación, pondré de ejemplo a Heat Ledger con su interpretación del Joker, a Daniel Day Lewis en "Pandillas de Nueva York", o el supremo trabajo vocal y corporal que Hugo Weaving realizo para darle vida a la mascara de V, en "V de venganza". El trabajo de estos actores fue resultado, aunque suene ridículo, de horas y horas de ensayar frente al espejo, probando distintos gestos, matices, y acentos en la voz.

Actuar es similar a estar poseído, pues otro habla por ti, piensa por ti, camina por ti, siente por ti; o mejor dicho, a través de ti. Históricamente, el teatro proviene del culto a Dionisio, dios de los extremos y de la embriaguez etílica y narcótica. Las primeras representaciones teatrales eran llamados ditirambos, y narraban la vida, muerte y resurrección de Dionisio mediante un canto llamado "tragoidia" (del cual proviene la palabra "tragedia"), es decir, "el llanto del macho cabrío" (animal totémico del dios), siendo el punto culminante el viaje a Eleusis, donde a los creyentes se les daba a beber un poderoso narcótico llamado "Kykeon", que permitía la entrada del dios en el cuerpo de sus feligreses (de aquí, y el culto a Osiris, proviene el ritual católico de la comunión).

En un actor, para que esta "posesión" pueda completarse, existen otros dos elementos que, junto a la voz y la gesticulación, para mi son básicos para entrar en papel: El caminar y el vestuario. Cuando yo me caracterizo, lo hago frente al espejo. Al irme calzando cada pieza de la indumentaria, siento que el personaje se va filtrando lentamente por mi cuerpo. No importa por que prenda comience a vestirme, siempre dejo al ultimo los zapatos. Una vez que me los he puesto doy un paso, y en ese momento se que no fui yo, sino el personaje, quien lo dio. Entonces estamos listos para entrar a escena.

1 comentario:

  1. Un actor que se prepara puede desaparecer para darle vida a alguien que quiere hablar y nadie lo escucha.

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