sábado, 31 de agosto de 2013

La extraña y retorcida adaptacion teatral de Alice Madness Return

En "El retrato de Dorian Gray" hay una escena memorable que desencadena toda la trama: Después de una desastrosa función en la que Sibyl Vane, la prometida de Dorian, actúa fatal al interpretar a Julieta, este le reclama y rompe el compromiso, alegando sentirse profundamente desilusionado de su actuación esa noche (él se había enamorado de ella por su sensibilidad artística, y ella pierde esa sensibilidad al enamorarse de Dorian). Las crudas palabras de este provocan el suicidio de Sibyl. Aunque me parecen crueles, e incluso exageradas las palabras que Oscar Wilde pone en boca de Gray, siempre he entendido este punto de vista, pues a menudo, como todo amante de las bellas artes, tiendo a idealizar, y luego a decepcionarme, de ciertas propuestas artísticas. Sin embargo, apegándome a la metáfora del libro de Wilde, en muchas ocasiones esa idealización, y posterior decepción, suelen conducirnos por caminos aún más interesante que el que vislumbrábamos originalmente. Precisamente esto me sucedió ayer al ver la puesta en escena de "El extraño y retorcido mundo de Alicia", obra que a continuación reseñare.
Para empezar, la organización fue pésima. En el flyer que se estuvo distribuyendo por Internet, en físico, y en la página del evento (https://www.facebook.com/events/640523992627159/?fref=ts), se manejó que la entrada seria libre, pero al llegar al lugar, La casa de las diligencias (Toluca, Edo de Mex) nos encontramos con que las seis primeras filas (de doce) estaban reservadas para quienes tenían boleto. Me acerque a preguntarle a uno de logística si aún podíamos comprar boleto, y este me dijo que los boletos no estaban a la venta, que eran solamente para directivos de la Universidad y para prensa (según me dijo este individuo, esperaban a Televisa, NBC, y Tv Azteca, pero nunca llegaron, y solamente hubo una cámara grabando, quizá de Radio y Tv Mexiquense).
A las seis pm el lugar estaba a reventar, y como era de suponerse, la gente, principalmente quienes traían niños, comenzó a impacientarse y a expresar sus quejas por los lugares vacíos que no se podían ocupar, hasta que llegó el momento en que todos los que nos encontrábamos hasta adelante decidimos, arbitrariamente, ocupar dichos lugares. Esto provocó el enfado de los actores, quienes, contrario a lo que sucede en una función de teatro profesional, salieron caracterizados a sermonearnos sobre respeto, argumentando que la venta de dichos lugares se había hecho a través de su página (https://www.facebook.com/LaNuitAcademiaCircence), y que si no desocupábamos los asientos no habría función. Muchas personas comenzaron a alegar con los actores, quienes amenazaron, incluso, con pedirle a seguridad que los sacara del evento.

Yo me levante del lugar para evitar más conflicto, y algunos decidieron hacer lo mismo. Entiendo el argumento de la gente de La Nuit al pedir respeto para quienes compraron su boleto, pero me gustaría que tuvieran bien presente, para el siguiente montaje, que los primeros en incurrir a una falta de respeto fueron ellos, pues engañaron al público, quizá sin proponérselo, al anunciar la función como de entrada libre, y por otro lado reservando tantos lugares (no creo que realmente se hayan vendido), probablemente para familiares, amigos, y prensa. A las 6:24 pm, dieron la segunda llamada, y la directora de La casa de las diligencias, al ver que no se ocupaban los lugares reservados, comenzó a acomodar a la gente, dándole prioridad a mujeres y niños (yo me quede de pie), en los asientos desocupados (que eran más del 80% de los asientos reservados). Finalmente, comenzó la función.
A los pocos segundos de iniciada la obra, vino la segunda gran desilusión: Los acróbatas (sin ánimos de ser ofensivo, no a todos puedo llamarlos actores) no pronunciaban texto alguno, sino que trataban de seguir con los labios (sin éxito), los textos que las bocinas reproducían, cual vil playback. El audio, debo decir, no era malo, pero si el ingeniero, quien durante casi toda la introducción (que era la misma que venía en el flyer, pero leída por una de las acróbatas) tuvo puesto un efecto de "delay", es decir, un eco, hasta que se percató de su error.
A mi gusto, y creo que hablo por todo el público, habria sido mucho mejor si los acróbatas hubieran pronunciado sus textos, y agregado un narrador, en vez de hacernos soportar los diálogos (con doblaje español, en vez de latino) extraídos del videojuego "Alice madness return", del cual este montaje es una adaptación. El acento español, y la mala ecualización, impidieron que se entendiera una sola palabra de lo que escuchábamos por las bocinas (y eso que yo estaba hasta adelante, frente a una de ellas).
Las acrobacias fueron de buen nivel, y obviamente algunos acróbatas eran mejores que otros, pero en general lograban ciertos momentos de tensión (no así la obra) con sus caídas libres, nudos, y figuras (aunque debo decir que, después de un rato, resultaba monótono). Por cierto, en el espacio se manejó un solo juego de telas por las cuales los acróbatas subían, se enredaban, y bajaban; creo que hubiera sido mucho mejor que usaran al menos tres juegos para, por un lado, llenar el escenario y que no se viera tan vacío (no había escenografía, lo cual no es necesariamente malo), y por el otro hacer un poco más de juego y acrobacia. También, como sugerencia, creo que hubiera sido aun mejor el uso de aditamentos como aros, listones, etc. para enriquecer el espectáculo, así como mayor interacción entre acróbatas, para aumentar la tensión.
Respecto a las actuaciones, algunos destacaron, y otros fueron histriónicamente mediocres, pero, más que culpar a los acróbatas, creo que la responsabilidad recae en la persona que dirigió el montaje (por ningún lado pude encontrar quien es el director). El hecho de tener que estar correteando el playback no les permitía, como actores, gesticular ni tener una adecuada expresión corporal; luego, creo que se descuidó muchísimo el contenido para darle prioridad a la forma, y ese es un aspecto que, junto con la logística y las actuaciones, deberían de cuidar en lo sucesivo. Los disfraces de El gato de Cheshire, Alicia oscura, y La reina roja, me fascinaron (al igual que las máscaras de La morsa y El conejo blanco). 
Alicia, como acróbata, fue buena, pero desesperaba verla botando de lado a lado del escenario sin un propósito o acción clara que justificara su movimiento (error de dirección, no de la actriz). Luego, su maquillaje. Me parece imperdonable que, en un montaje donde se cuidó tanto del aspecto estético, y donde varios de los disfraces eran verdaderamente buenos, no hubieran maquillado a la actriz, mínimo, como loca, pues lejos de parecer un personaje que sufría locura, se veía una actriz descuidada (y esto no es error de la actriz, sino del director de vestuario y del director, nuevamente). La escena donde ambas Alicias pelean fue buena, pero les hizo falta algo de energía y pulir más la coreografía. En lo sucesivo, como "training", yo sugeriría unas cuantas clases de Capoeira.
Sobre El gato de Cheshire,  puedo felicitarlo por su disfraz, por sus habilidades acrobáticas, y por su sorprendente elasticidad (en repetidas ocasiones hizo "split" en el aire), pero su actuación brillo por su ausencia. El conejo blanco, La oruga, El sombrerero, La liebre, y una chica que salía de loca (nunca supimos que papel interpretaba, y no viene en los créditos del flyer), que fue la misma que leyó la introducción, fueron personajes sumamente grises, lineales y monótonos, y eso si no fue solamente error de dirección. La reina roja, Lorena Ayala Sánchez, desaparecía como actriz (se lo atribuyo al fallido playback), y no hizo acrobacia alguna (no había forma, debido al vestuario), pero su caracterización fue impresionante, y tenía buena presencia escénica.
Mención aparte merecen tres personajes: El carpintero, La ostrita, y Alicia oscura. El actor que interpreto al Carpintero, José María Arroyo Vázquez (quien a su vez dirige la academia acrobática La Nuit), fue el único que pudo coordinar, en gran parte, el playback con una adecuada gesticulación. También se le reconoce su habilidad acrobática, superior a la de los demás integrantes de la compañía, su energía, y su presencia escénica. Sin embargo, como todo buen actor, no pudo evitar caer en las trampas del narcisismo, mostrando innecesariamente (no servía al propósito del personaje) su torso, evidentemente bien trabajado por el gimnasio.
La ostrita, para mí, se llevó las palmas. Entro al escenario con toda la energía y actitud necesarias para desempeñar un buen papel (y sin rastro alguno de timidez, lo cual la hizo adueñarse de inmediato del público). Luego, su sonrisa e ingenuidad naturales le daban el toque preciso a su personaje. Finalmente, para sorpresa y tensión de todos, se dio el lujo de realizar algunas acrobacias (no muy lejos del suelo, para no ponerse en riesgo innecesario). ¿Mencione que la actriz, Dinorah Scarlet Ramos Arce, tiene entre diez y doce años de edad?
Finalmente, me gustaría felicitar a Alicia oscura, interpretada por Deborah Natalia Ramos Arce, quien hizo un estupendo trabajo físico, no solo por sus acrobacias, sino por su impresionante gesticulación (fue el único personaje que en verdad se veía perturbador), caracterización, presencia escénica, y corporalidad (por cierto: Al momento de escribir esta reseña me di cuenta de los apellidos de La ostrita y Alicia oscura, y obviamente me percaté de que eran hermanas, por lo que me gustaría, además de felicitarlas nuevamente, exhortarlas a seguir trabajando del modo en que lo han venido haciendo hasta ahora, incluso más arduamente. Tienen talento, solamente espero que nunca caigan en egocentrismos, pues el medio artístico en general, pero en especial el de Toluca la bella, está lleno de divas).
La música fue otro gran acierto en este montaje. Entre las piezas que pude reconocer estuvieron "Engel", de Rammstein, "Miss murder" (con todo y preludio), de AFI, "So long and goodnight", de My chemical romance, la versión de "Sweet dreams" de la película "Suckerpunch", y una canción de Marilyn Manson que no conozco. Sin embargo, hubo algo que no fue de mi agrado: Durante la escena de La oruga, subió un guitarrista (a quien le falto esforzarse en su caracterización para poder estar al nivel de los demás) a interpretar un solo, acompañando la pista que corría en ese momento. El volumen de la guitarra era más alto que el de la pista, por lo que, lejos de escucharse en armonía, sonaba mal. Esto también provoco que el guitarrista se saliera constantemente de tono y tiempo. Incluso se le hicieron nudo los dedos al tratar de hacer un "tapping". 
En general puedo decir que valió la pena el montaje, aunque tuvo momentos algo aburridos (debido al playback) y predecibles (escena-acrobacia-escena-acrobacia). A pesar de eso, la obra fue bien recibida por el publico, y logro muchos aplausos. Creo que esta fue una buena prueba de fuego para esta compañía, que evidentemente aspira a algo grande (y le invierten buen tiempo, dinero, y esfuerzo). Si toman las criticas como algo constructivo, en vez de ataques a su propuesta o ego, creo que tendrán un buen futuro. Mi consejo en general, lo repito de nuevo, es cuidar muchísimo más el contenido, la logística, y las actuaciones. Visualmente su propuesta es muy atractiva, y se ve que tienen buenas ideas. Al público, lejos de desesperarse o enfadarse por este, seguramente su primer montaje, le recomendaría que se mantengan al pendiente de los proyectos escénicos de La Nuit, pues se ve que tienen que ofrecer. Creo que si trabajan duro, y evitan las actitudes superficiales y egocéntricas propias de una diva (no estoy diciendo que las tengan), bien podrían llenar dignamente el vacío que hay en Toluca de buenas propuestas teatrales, como en su momento lo lleno "O de madera", y representar al Estado de México incluso a nivel internacional. Por mi parte, seguiré pendiente con optimismo y fe de lo que este grupo y academia tengan que ofrecer.
Fotografia: Irreverente Gabrielle

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