domingo, 8 de septiembre de 2013

Una mirada al lado oscuro

 
Como yo lo veo, en nuestra realidad convergen dos mundos: El de la luz y el de la sombra. La gente hace todo lo posible por habitar el lado de la luz, e ignorar la existencia del mundo de las sombras, pero este esta ahí, acechando. Ven telenovelas y tv por cable, juegan videojuegos, vacacionan en el extranjero, y mandan a sus hijos a escuelas caras, asisten a la iglesia y a bonitas comidas familiares, llenas de hipocresía. Buscan y mantienen trabajos que no les gustan para poder comprar cosas que realmente no necesitan. Llenan de Iphones, tablets, fiestas, ropa y zapatos, los vacíos que hay en su alma, y a falta de valor para consumir drogas fuertes, se vuelven adictos al "gym", al "shopping", al trabajo, al futbol, a su coche, a los gadgets, y a las redes sociales. Las cosas que creen consumir los consumen a ellos.
 
Pero son incapaces de ver que no es el dinero, ni siquiera el petróleo, lo que mueve al mundo; es la droga, el sexo, la basura que ocultan bajo la cama, el combustible que hace girar este negro engranaje. Y el precio a pagar es odio y sufrimiento.

La sombra es el mundo de la pobreza, donde los niños son explotados incluso por sus propios padres, enseñándoles cosas que ningún ser humano debería de saber. Los niños se venden a redes de tratantes, se alquilan como mano de obra barata, se les alimenta con thiner y PVC, se les arrulla a gritos, se les acaricia con el cinturón, se les abriga con basura y cajas de cartón, se les enseña con miedo y con dolor.

Este es el mundo de las cárceles, sobrepobladas por criminales menores (las cabezas nunca caen, a no ser por elaboradas farsas políticas). En caso de que no sepas, en la "peni" aprendes a matar, violar, robar, secuestrar, traficar, etc. y si sabes, ahí perfeccionas tu método. Como si de una universidad se tratase, los alumnos mas sobresalientes son reclutados por los cárteles, quienes a cambio de unos cuantos miles de pesos, y sus cinco minutos de fama, te convierten en carne de cañón. Los menos despiertos mueren, y solo unos cuantos logran fugarse a la luz, no sin llevarse su buena dosis de oscuridad con ellos.

La sombra también es el complejo mundo de la prostitución, donde las mafias hacen de niños y mujeres un triste objeto reciclable. El mercado de "carne" es aun mas redituable que el de la droga, pues mientras una dosis se esfuma una vez que la consumes, a un ser humano lo puedes usar una y otra vez. Los malditos tratantes, protegidos por las autoridades (quienes reciben su pago en efectivo y en "especie") roban a sus victimas de los lugares mas pobres para después vendérselas a los cerdos mas adinerados, o rentárselas a asquerosos turistas.

Moralmente nos tratan de vender la poética figura de la prostituta como una mujer fuerte y heroica que, con tal de llevar el pan de cada día a su mesa, da placer al solitario y falto de cariño. Nada mas lejos de la realidad. A estas mujeres se les somete día con día a múltiples formas de violencia, que van desde la violación hasta la tortura. Y lo mismo sucede con los niños.

¿Cuántos policías, militares, sacerdotes, maestros, apacibles padres de familia, no acuden a los servicios que los proxenetas ofrecen, buscando satisfacer sus asquerosas necesidades e instintos a base del sufrimiento de inocentes? Prácticamente, en la periferia de cualquier ciudad hay ubicados prostíbulos donde se trabaja a menores de edad, y las paginas de pornografía infantil y violaciones en vivo están en su auge, pues los "ciber policías" pierden el tiempo censurando este tipo de paginas, en vez de rastrearlas.

La violación se ha vuelto un elemento rutinario en nuestra cultura. Desde la violación institucionalizada como forma de intimidación que usan los cuerpos militares y policiacos, hasta la violación dentro de los matrimonios, pasando por los niños abusados por figuras supuestamente confiables y de autoridad moral (como religiosos y familiares), y la que trabajadores del transporte publico y de la construcción cometen día con día.

Junto con el sexo, en este mundo reina la droga. Algunas de las mentes mas brillantes que conozco, y de las personalidades mas fuertes que he tratado, consumen con frecuencia algún tipo de estupefaciente o sustancia adictiva, llámese marihuana, cocaína, alcohol o tabaco, creyendo muchas veces que al hacerlo cometen un acto de rebeldía. Todo lo contrario. Las mismas autoridades que lo censuran son quienes lo distribuyen y venden. Nos quieren dóciles, eufóricos y manipulables, en una palabra, idiotas.

En países como México, Colombia, Estados Unidos, y Rusia, el mercado de estupefacientes constituye un porcentaje importante del PIB (Producto interno bruto). Aquí, en este país, incluso somos potencia mundial en narcotráfico, y junto a Rusia somos considerados un "narcoestado" La falsa guerra que se desata contra los carteles es pura propaganda política. Las ciudades, las carreteras, los pequeños poblados están plagados de menudistas, "narcotienditas", y "cachimbas", y no tienes que hacer mas que preguntarle a un taxista o a un trailero donde hay una "escondida". Un conocedor puede ubicarlas fácilmente por el color de los focos o el plástico de las ventanas.

Este mundo esta dominado por las mafias, pero al decir "mafias" no me refiero solamente de "clickas" (pandillas) o cárteles, también hablo de partidos políticos, sindicatos, bancos, transnacionales, medios de comunicación, milicias, iglesias, etc. quienes emplean cuerpos policiacos, grupos de pseudo estudiantes, "gangeros", e incluso "barras" de futbol como grupos de choque para lograr, mediante el ejercicio de la violencia, aplastar la opinión del pueblo.

El "underground", el verdadero subterráneo, hiede a sexo, pólvora, mariguana y sangre. Las clickas forman la primera línea de ataque en esta guerra sin fin. Entrenados por "milicos" y "tiras", los "gangeros" hoy en día se forman cada vez mas como ejércitos de mercenarios, pero ritualizados con códigos y ritos de iniciación, para ser mas atractivos para los ingenuos, los desesperados, y los desamparados. Pero esto no es una "guerra santa", y ellos no son unos "cruzados". Tampoco son una familia. Su único objetivo es destruir todo lo que aun hay de bello y bueno en este mundo.

Una lagrima tatuada por cada victima inocente; un tatuaje ostentoso por cada ascenso dentro de la jerarquía de la clicka; una cicatriz como trofeo de cada victoria; una bala a cambio de un pedazo de la propia alma.

Aquí las armas valen mas que las palabras, pero las armas no son caras: En la "Warrior" (Tepito, Lagunilla), por mencionar un lugar,  si conoces a la persona adecuada, puedes comprar un "cuerno" (AK47) en $8000, una 42 en $5000 (si quieres que no este "quemada", súmale otros $2000), y cada bala, de lo que sea, te vale $10. Incluso puedes comprar granadas por $300, y pistolas "desechables", es decir, de un solo tiro y sin numero de serie, para disparar a quemarropa, por $500.

Este es, literalmente, un mundo de locos. Filias, fobias, prejuicios, trastornos, perversiones, en el lado oscuro son el pan nuestro de cada día. Psicópatas, violadores, pederastas, secuestradores, y demás fauna nociva que habita en las cloacas del alma, conviviendo cotidianamente con nuestros hijos, esposas, y el resto de nuestros seres queridos, mientras nosotros nos preocupamos por los resultados del partido de futbol, el estéreo nuevo de nuestro coche, la ropa que nos pondremos, los bares y antros a los que iremos el fin de semana, comprar un nuevo celular, o lucir un cuerpo de gimnasio. Aunque no queramos verlo, esto es una guerra, y tenemos que elegir un bando. La información es un arma, pero no lo es todo. De nosotros depende hacer una diferencia, o permitir que la oscuridad nos devore.

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