viernes, 30 de diciembre de 2011

Gracias, Shakespeare



¿Fue Shakespeare un impostor? "Anonymous", la última película de Roland Emmerich (“Día de la independencia”, Godzilla”, “El día después de mañana”, etc.), vuelve a abrir la vieja interrogante sobre la autenticidad del poeta de Stratford, atribuyéndole su obra a Edward de Vere, 17º conde de Oxford. Pero esta no es la única teoría que plantea una posible falsa identidad de El Bardo, e incluso ha habido quienes se pronuncian a favor de Francis Bacón (a mi parecer, un candidato más lógico), entre otros. El argumento principal de los detractores de Shakespeare es que, debido a su origen humilde, dudan de su capacidad para escribir con tanto refinamiento, por lo que han llegado a considerarlo solo un prestanombres. Incluso personajes de renombre como Sigmund Freud, Charles Chaplin, Charles Dickens, Mark Twain y Umberto Eco (paradójicamente, todos ellos de humilde cuna), han sembrado la semilla de la duda, contribuyendo así a esta polémica.

En lo personal, no me importa mucho el origen de Shakespeare, ya que su obra ha sido inspiración para más de uno (me cuento entre ellos), además de un gran legado para la humanidad. ¿Quién no ha suspirado al leer la escena en el huerto de los Capuleto, o se conmovió por el trágico destino de los amantes de Verona? ¿Quién no se vio arrastrado por la locura del príncipe de Dinamarca, o se sintió impotente al ver frustrada su venganza? ¿Quién no se estremeció ante la aparición del espectro de Elsinor, o por la oscura profecía de las tres parcas? Mi sangre hirvió en deseos de vengar a Desdémona, sufrí de amor por Julieta, morí al lado de Ofelia, me deje oscurecer el alma por las intrigas de lady Macbeth, y más de una vez desee tener en mi poder la flor de Puck, el zumo de Beleño, la pócima de Fray Lorenzo, y el cuello retorcido del venenoso Yago. Sin importar quien fue en realidad Shakespeare, le estoy infinitamente agradecido, pues su poesía embellece y da sentido a esta gris y trágica existencia. Gracias Shakespeare por la catarsis, la empatía, el consuelo.

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